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    EL BLOG DE intheMOVE

    Mujer

18 septiembre, 2017

IMPULSA EL TALENTO FEMENINO

Recientemente he conocido el informe Women in Business de la consultora Grant Thornton. Su principal conclusión es que el avance de la presencia de las mujeres en puestos directivos de organizaciones españolas es ínfima. Se ha pasado de un 26% en 2016 a un 27% en 2017. 

Muchas personas podrán pensar, “pero qué cenizas sois!, ¡si ha aumentado!”. Sí, es cierto. Ha aumentado. Pero este incremento (muy bajo) para nosotras es un síntoma inequívoco de lo mucho que queda por avanzar en materia de igualdad efectiva de las mujeres en el ámbito laboral. Hay que apostar por el impulso del talento femenino.

FORTALEZAS EN CLAVE FEMENINA

Marta Romo, en su publicación La mujer líder: las claves del éxito del liderazgo femenino (2008), destaca una serie de cualidades que presentan las mujeres con unas claras dotes de liderazgo. Éstas son:

  • Escucha activa: escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista de la persona que está hablando. Esto puede parecer sencillo e incluso se puede pensar que es lo que siempre sucede en los procesos de diálogo, pero nada más lejos de la realidad. Esta habilidad requiere identificar no sólo el contenido de lo que está expresando la otra persona, sino los sentimientos, ideas y pensamientos que subyacen a lo que está comunicando.
  • Empatía: o el arte de entender las emociones.
  • Intuición: No es algo nuevo, ya Einstein dijo que “la única cosa realmente importante es la intuición”.
  • Compromiso: con las organizaciones y proyectos que lideran, así como con los equipos de personas que dirigen.
  • Flexibilidad y adaptación rápida: a los cambios existentes en los entornos laborales.
  • Capacidad de esfuerzo: motivada en gran medida por el rol mujer-trabajadora-pareja-madre-hija-cuidadora,…

DIVERSIDAD EN LA EMPRESA

Igualdad y RSE

La baja presencia de las mujeres en los puestos con responsabilidades de gobierno y dirección en las empresas españolas es algo que debe cambiar. Las empresas están perdiendo valor al no incorporar perfiles diversos en sus cuadros directivos. Lo cierto es que a día de hoy muchas empresas incorporan a mujeres en sus consejos de administración por razones vinculadas únicamente a cumplimientos normativos, o incluso como mejora de la imagen o la reputación. Esta visión no puede ser más limitante. La diversidad en los equipos de dirección o en los consejos de administración permite que se pueda reconocer con mayor antelación retos y oportunidades, por lo que se está en mejores condiciones para afrontarlos. Esto claramente es una ventaja competitiva frente a equipos poco diversos.

Y eso que aquí estamos hablando sólo del factor de género. Pero tenemos que pensar que en un mercado global la diversidad incluye también diferentes culturas, creencias, condiciones sexuales, edades… ¿Cómo podrían llegar a avanzar las empresas en aspectos como la transformación digital, por ejemplo, si contaran con personas jóvenes con capacidad de decisión? Más rápido, eso seguro.

LA PROMOCIÓN DEL TALENTO FEMENINO

Uno de los agentes que más puede ayudar a este cambio de visión es la administración pública. A través de sus políticas, programas y ayudas pueden “motivar” a las empresas a que apuesten por el talento femenino. Esto sin entrar a valorar el potencial de otras acciones vinculadas a medidas de discriminación positiva que se pueden imponer a través de la normativa específica.

En Galicia, la administración autonómica en 2017 ha puesto en marcha el plan “Emprega en feminino” con una aportación de 100 millones de euros para fomentar la igualdad en la empresa, el emprendimiento de la mujer y su incorporación al mercado laboral. Dentro de las actuaciones recogidas en este plan destaca la iniciativa “Medrando Xuntas”. Este programa pretende ofrecer una formación integral desde la perspectiva de género, con el fin de potenciar las capacidades de liderazgo de las mujeres participantes como factor clave para su posterior desarrollo profesional.

Logotipo Medrando Xuntas

El principal rasgo a destacar de “Medrando Xuntas” es que bajo el mismo paraguas se encuentran iniciativas dirigidas a mujeres que están ya ocupando puestos con responsabilidades de gobierno y dirección e iniciativas dirigidas a trabajadoras. Con ello se estará contribuyendo no sólo a dar herramientas a las mujeres para mejorar en su desarrollo profesional, sino que, indirectamente, se repercute en la mejora de la cuenta de resultados de las empresas.

Esta iniciativa está dirigida a las entidades de economía social, en concreto, a sus socias y trabajadoras y apostar por el talento femenino en su organización. Para inscribirse no hay más que acceder al formulario web de directivas o al de trabajadoras. Las formaciones tendrán lugar en Santiago, A Coruña, Vigo y Ourense, a lo largo de los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2017.

Desde intheMOVE tenemos el inmenso placer de gestionar y ser formadoras en esta iniciativa. Transmitiremos a las alumnas nuestra visión sobre cómo la gestión responsable de las empresas puede ayudarles a mejorar su triple cuenta de resultados. La inclusión de acciones de promoción del talento femenino en sus estrategias de sostenibilidad es un paso más para lograrlo.

8 marzo, 2017

Reflexiones en torno al feminismo un 8 de marzo cualquiera

La violencia ejercida contra niñas y mujeres, así como las desigualdades tanto institucionales como estructurales existentes a nivel mundial, hacen del género femenino el colectivo discriminado más amplio de la humanidad. Aproximadamente el 50% de las personas sufren de discriminación por el mero hecho de ser mujeres.

La ONU estima que 1 de cada 3 mujeres sufrirá violencia a lo largo de su vida. A pesar de que en la educación primaria existe casi la paridad en número de niñas y niños en todo el mundo en cuanto a la formación, la brecha va en aumento a medida que subimos en niveles tanto de estudios como salariales y de responsabilidad. La brecha de género es una realidad en todos los países del mundo, y los medios de comunicación no hacen si no repetir los estereotipos que perpetúan estas realidades.

El Día Internacional de la Mujer es un día mundial para recordar los logros sociales, económicos, culturales y políticos de la mujer gracias a las feministas que han luchado por ellos; y, por otro lado, revindicar la desigualdad que aún sigue existiendo en pleno S.XXI a nivel mundial. La Comisión Europea nos alerta de que los avances hacia la igualdad de género en la UE son demasiado lentos, evaluando que, al ritmo actual, costará unos 70 años lograr la igualdad salarial entre hombres y mujeres, y en España esta estimación asciende a 169 años. ¡169 años!

No obstante, y a pesar de que los datos son claros y hablan por sí solos, este mismo sistema que oprime y segrega a la mujer, también ciega a la gran mayoría de personas (sin importar género, etnia, origen o clase) en el entendimiento de que el mundo en el que vivimos ha sido creado por y para hombres (en concreto hombres blancos heterosexuales con poder y dinero) y que nosotras ni participamos en ese diseño, ni se esperaba que formáramos parte de él. Llegamos a la fuerza, porque rara vez el grupo dominante está dispuesto a compartiFeministasr sus privilegios, y menos aún, renunciar a ellos. Para que las mujeres podamos estar en la situación en la que nos encontramos a día de hoy, el feminismo ha tenido que pelear por todos y cada uno de los derechos que a día de hoy nos acercan a la figura masculina. Según la RAE, el feminismo se define como la: “Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.”

El feminismo en estos días gana tantas adeptas como detractores. Es cierto que cada vez más hombres comparten e incluso se manifiestan abiertamente feministas, pero lo cierto es que existe una creciente y peligrosa hornada de misoginia que contraataca vehementemente. Esta nueva ola de misoginia pretende desacreditar al feminismo y a las feministas bajo la premisa de que la igualdad ya está conseguida, y el feminismo sólo pretende una absurda lucha de géneros por el que la mujer quiere imponerse al hombre, estar por encima, tener más derechos. Esto es, que el feminismo es el equivalente al machismo. ¿Cómo no va a existir desigualdad si el movimiento que lucha por la igualdad se compara con el que la genera la desigualdad?

Hace una semana las redes sociales se incendiaban con las declaraciones de un Eurodiputado Polaco que afirmó que “las mujeres deben ganar menos porque son menos inteligentes”. El problema no es que este señor haya dicho esta barbaridad, el problema es que este señor ha verbalizado lo que otros muchos, y algunas otras, piensan. El peligro de la falsa percepción de igualdad, y la falta de entendimiento de la perspectiva de género, es precisamente este discurso: “Si las mujeres ya tenéis los mismos derechos, tenéis el mismo nivel de estudios y no llegáis a directivas ni presidentas ni puestos de responsabilidad o estáis más en paro que los hombres, es porque no sois capaces, porque no queréis sacrificar vuestros privilegios de princesas mantenidas, porque no sois los suficientemente buenas, porque sois menos inteligentes…etc.”. Disertación muchas veces enunciada, o insinuada, por mujeres que se encuentran en una buena posición y consideran que es gracias a su trayectoria y mérito, sin tener en cuenta sus circunstancias que forman parte de que hayan llegado a esa buena posición, considerando que si las demás no lo hacen, bien es porque no quieren sacrificarse, bien porque no pueden por incapacidad.

Desde intheMOVE queremos, esperamos y aspiramos a contribuir con nuestro granito de arena para acabar con esta ceguera colectiva, con esta falsa percepción de igualdad, con esta confusión de términos. Si no eres machista, lo único que puede ser es feminista, así que profundiza en su significado, en la comprensión del macrocontexto y ayúdanos a acabar con esta injusta discriminación del 50% de la población mundial, comprendiendo que el único radicalismo de este movimiento es, en palabras de Ángela Davis: “[el feminismo es] la idea radical que sostiene que las mujeres somos personas”.

 

 

 

 

 

25 junio, 2016

RSEncuentro GIRLS

ORANGE DAY

La campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, administrada por ONU Mujeres, ha proclamado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”: un día para actuar a favor de generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

Desde intheMOVE llevamos dos años realizando una entrevista todos los meses a mujeres con una gran trayectoria profesional. Hasta ahora, cada mes entrevistábamos a una mujer de un ámbito profesional diverso y relacionado con los objetivos de la ONU Mujeres y la conmemoración del 20 aniversario de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, analizando las 12 esferas de especial preocupación. Sin embargo, este año hemos decidido centrarnos en temas emergentes, sobre los que no se habla tanto y en los que las mujeres no sólo desempeñan un importante rol, sino que existen toda una serie de condicionantes relacionados con el género que hacen que sus vivencias en estos temas se vean directamente influenciada por el hecho de ser mujeres.

Hoy nos hemos decidido a hablar con las chicas que han hecho posible que el III RSEncuentro fuera el evento del año. Estas tres mujeres no tienen nada que ver a priori, sin embargo, de manera voluntaria, decidieron volcarse durante 3 días y 3 noches para que nada fallase en el III RSEncuentro. Os presentamos a Mercè Torras, Cristina Rivas y Andrea Ares.

¡Hola Chicas! ¿Podrías hablarnos un poco de vuestra formación y trayectoria profesional?

MERCÈ-TORRAS

MERCÈ: soy licenciada en Ciencias Económicas y Máster en Sostenibilidad y Responsabilidad Social Corporativa. Gran parte de mi vida profesional se ha desarrollado en el sector bancario hasta que en 2014 decidí reorientarla hacia mi pasión que es la Responsabilidad Social. Actualmente colaboro con la UNED en la realización y dinaminación de cursos MOOC sobre RSE e Inversiones de Impacto; y también como analista de memorias de RSC y como docente, en el Observatorio de la RSC. Recientemente he iniciado mi propio proyecto, RSE VALOR I GESTIÓ, centrado en la formación y consultoría en RSC, Inversiones de Impacto y Medición de Impacto Social. Actualmente también estoy realizando un estudio para una entidad municipal sobre la creación de indicadores de impacto social que favorezcan el establecimiento de alianzas entre sector empresarial convencional y la empresa social.

CRISTINA-RIVAS

CRISTINA: compagino mis estudios en derecho con mi trabajo en hostelería, protocolo, voluntariado y danza. Son las cinco palabras clave que definen mi formación y trayectoria profesional y me emplazan al punto en el que me encuentro a día de hoy.  Nací y crecí en Cadrelo, en Santomé, una aldea marinense, en Marín recibí la formación básica y secundaria. Mi familia tiene un pequeño negocio familiar y desde bien pequeña he tenido que combinar estudios y trabajo, algo que se ha ido filtrando como valor en todas las etapas de mi vida, hasta la actualidad. Siempre he sentido magnetismo hacia la danza y el voluntariado, y seguí formándome en ambas disciplinas durante mi primera etapa universitaria. Importantísimas han sido las acciones de voluntariado, ya que una vez en la universidad, y trabajando en el SEPIU me animaron a solicitar una de las becas formativas en Sostenibilidad, Participación e Integración Universitaria del, por entonces, Vicerrectorado de Calidad y Planificación Estratégica. Así fue como entré a formar parte de la pequeña familia de la Oficina de Desarrollo Sostenible de la USC y desde entonces he trabajado en diversos proyectos de acción universitaria, cultural, social y medioambiental. Finalmente coopero discreta, pero activamente en Calidade do Ceo Nocturno, una asociación dedicada a la divulgación en materia de Contaminación Lumínica. A punto de finalizar mis estudios de Derecho, trato de compaginar todas estas facetas, con mi trabajo en protocolo, así que siempre digo que de profesión “malabarista”.

ANDREA-ARES

ANDREA: tengo formación en Administración y Finanzas y una amplia experiencia en Relaciones Públicas, Área Comercial, team management y problem solving. Mi último desarrollo profesional ha sido formando parte de un equipo de compras para la marca Oysho del Grupo Inditex.

¿Qué fue lo que os llevó a colaborar con el III RSEncuentro?

MERCÈ: sigo al RSEncuentro desde que se organizó la I edición. Cuando intheMOVE lanzó la encuesta para codiseñar III RSEncuentro me pareció una idea fantástica, no es muy habitual poder escoger y definir un evento según tus propias preferencias. De modo que respondí la encuesta y entonces vi la opción de colaborar en la organización y pensé: ¿co-organizar, colaborar, compartir, co-participar en un evento hecho en respuesta de los intereses de los asistentes, sobre un tema que me apasiona y en una ciudad que adoro? ¡No podía dejar escapar esta oportunidad!

CRISTINA: Mi interés por la RSE comienza hace unos años, en 2007, a raíz de la lectura de una entrevista a uno de esos líderes naturales, que no se erigen como gurús si no que sudan actitud de cambio e irradian luz. Me impresionó su mensaje y empecé a investigar por mi cuenta, al principio en temas de innovación y transformación social. Poco después tuve mi primer contacto formativo, unos seminarios organizados por el Instituto de Derecho Industrial de la USC junto con la FEBE, sobre autorregulación publicitaria y compromiso de responsabilidad social. Ese fue el punto de partida y ahora me declaro, en palabras de Carmen Martí, “frikilover de la RSE” confesa.

Entre tanto mi formación en materia de sostenibilidad ambiental en la Universidad de Santiago de Compostela me estar bajo las directrices de Noelia López  y Dora Blanco en  la Beca de colaboración SPIU, en lo que por entonces todavía era el Plan de Desarrollo Sostenible de la USC, y desde entonces nos han unido diversos proyectos y una amistad.  Cuando surgió la posibilidad de echar una mano a Noelia y Pilar de intheMOVE, no lo dudé, porque como ellas dicen “cuando soplan vientos de cambio” es necesario que construyamos molinos junt@s. Son pura luz. La posibilidad de participar en el RSEncuentro Santiago de Compostela ha sido un regalo, solo hay que echar un vistazo a su programa, su concepción y diseño son inspiradores y su ejecución fue impecable.

ANDREA: recientemente me he interesado en la RSE, que me brinda la oportunidad de participar en proyectos en donde puedo desarrollar todas mis habilidades profesionales a la vez que contribuyo con cada movimiento a crear un mundo mejor.

Es entonces cuando me surge la posibilidad de colaborar en este gran proyecto de la mano de grandes profesionales, por lo que no he podido resistirme. Como ya daba por hecho, el evento no ha defraudado. Aún ha sido mayor la satisfacción de tener la oportunidad de formar parte de este evento único.

El III RSEncuentro teníamos muy en consideración el tema de género, primero porque lo consideramos un básico para ser responsables, segundo porque nuestras precursoras nos habían dejado el listón bien alto. ¿Cuál es vuestra visión al respecto? ¿Qué destacaríais?

MERCÈ: desde mi punto de vista las consideraciones de género estuvieron muy bien tratadas puesto que las dinámicas, talleres, … abordaron temas o proyectos referidos a las personas en su conjunto, sin distinción ni especificaciones de género, elemento que considero indispensable para conseguir la igualdad efectiva. Es indiscutible que todavía queda mucho por conseguir en temas de género y el tratar de “personas” y no de mujeres/hombres es un gran paso para la igualdad. Sin duda lo que destacaría es la elevada presencia de mujeres en el evento y la labor que estamos haciendo en el campo de la RSE.

Felicitaros por la Ruta en Femenino, fue realmente interesante. Dar visibilidad a la historia pasada y presente de las mujeres nos empodera y nos sirve de ejemplo para continuar avanzando en la lucha por el reconocimiento y la igualdad.

CRISTINA: sin duda es un tema capital, partimos de ese convencimiento, de la necesidad de la construcción de entornos profesionales igualitarios en materia de diversidad de género. Es importante que generemos esa consciencia crítica hacia la vulneración de derechos, a nivel empresarial, laboral, legal, social… Ahora tengo la sensación de que, dentro de la RSE, el tema de la gestión de la diversidad género, está muy descuidada, pese a que mediáticamente se nos lanza un mensaje “cómodo” bien distinto.

Me sorprendió la actitud positiva y natural de Francisco Conde, Conselleiro de economía de la XUNTA, en temas de impulso y colaboración en RSE. Dando un paso más y dado que entiendo que la incidencia política es esencial en materia de género, me gustaría que los poderes públicos se lo tomasen en serio de una vez, sin caer en la trampa de leyes y porcentajes que no se cumplen, o de listas de paridad o cremallera bastante quiméricas. Es un ejercicio de salud democrática ser críticos y reflexivos, y ese ejercicio debe empezar en una misma, en cada empresario o directivo, y en cada representante de los poderes públicos. Solo a partir de la reflexión individual y el compromiso personal podemos empezar a gestionar la diversidad de género, y al respecto, individuo y Estado deben operar de forma concertada.

intheMOVE se ha esforzado en crear para este III RSEncuentro espacios para el diálogo y el trabajo en el que el tema de género estaba presente. El World Café, los talleres, Compartiendo desde mi butaca y el Open Space han sido herramientas productivas, en las que ha tenido lugar un volcado real de problemáticas, ideas e inquietudes del que creo que han resultado sinergias que serán muy fructíferas.

ANDREA: creo que en los últimos tiempos hemos conseguido un avance razonable en la materia y que cada día más y más personas se suman a esta práctica responsable. Además, considero que en lo que más debemos seguir trabajando es en crear conciencia a nivel general. El desconocimiento es sin duda un arma peligrosa en lo que a este tema se refiere.

 En vuestros respectivos ámbitos, ¿Cómo está la cosa? ¿Qué iniciativas creéis que se podrían llevar a cabo para conseguir alcanzar la igualdad real?

MERCÈ: mi sensación es que las figuras de más relevancia en la consultoría y formación en RSE siguen siendo hombres. Sin embargo, cada vez hay más presencia de mujeres en el “trabajo de campo” alguna de las cuales ya son referentes. En mi opinión es sólo cuestión de tiempo que la igualdad efectiva se instale en este campo.

No sabría concretar qué iniciativas llevar a cabo, pero en cualquier caso deberían tener la finalidad de dar visibilidad a nuestra presencia y a la labor que estamos realizando en este sector.

CRISTINA: vivo rodeada de mujeres fuertes y luminosas como mi madre, muchas de mis clientas y jefas, mis docentes y compañeras. Y por suerte de hombres que las reafirman y fortalecen…pero convivo con otra realidad menos positiva y a veces desalentadora. Como siempre, y generalizando en la respuesta, la solución es la educación. Los cambios de mentalidad son a largo plazo, los coles e institutos no pueden educar en soledad, es la familia, somos los amigos y amigas quienes educamos y para bien o para mal la tele “educa”, los influencers y las redes sociales lo hacen…si queremos ser sanos, fuertes, libres e iguales, tenemos que empezar a cultivar ciertos aprendizajes.

Siendo honesta, he de reconocer que el hecho de ser mujer no ha influido de forma negativa, y hasta ahora, en mis oportunidades laborales, pero considero que en otros ámbitos y sectores sí hay dificultades, como lo pueden ser la ciencia, la ingeniería, la arquitectura. En el trabajo, me he topado con todo tipo de actitudes, teniendo en cuenta que trato directamente con personas, y en materia de protocolo estoy en contacto con cargos públicos, directivos de empresa, y puedo atreverme a decir que no hay cultura de género. La cosa cambia si hablo de mi experiencia en la universidad, como estudiante, observo mi alrededor y las aulas de la Facultad de Derecho están mayoritariamente integradas por alumnas, el recién llegado equipo de gobierno está compuesto en mayoría por puestos directivos femeninos, y en docencia hay proporción. El sector jurídico abarca muchas profesiones, pero podría decirse que ha pasado de ser un entorno masculino a tener cromosoma XX, por expresarlo de algún modo. La abogacía, la judicatura y el mundo académico se ha feminizado, en la Administración pública hay equilibrio, en cambio el notariado es un campo masculino todavía. Hay una (re)evolución positiva, y seguimos el buen camino, lo que no quiere decir que estas profesionales no se topen con retos en el desarrollo profesional de su género. La realidad es que en abogacía la contratación de mujeres en los niveles más bajos de la jerarquía es más elevada que la de los hombres, y menor en los puestos seniors de los despachos, y en el tema de los ascensos, el panorama no es muy alentador, ya que muchas son las mujeres que, sin posibilidad de conciliación, tienen que apearse. Si nos vamos al sector empresarial y atendemos a los puestos en consejos de administración, la mujer es minoría, si bien es cierto que cada vez hay más mujeres liderando sus departamentos legales.

Sin lugar a dudas son obligadas muchas acciones de promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, que incluyan la visibilización de los obstáculos que encuentran las mujeres en el sector legal, para poder hacerles frente. ¿Iniciativas? racionalización de horarios, conciliación, potenciación de las nuevas tecnologías, teletrabajo, educación, concienciación y comunicación. Como se incidió en el RSEncuentro, la comunicación cobra un papel crucial en el siglo XXI y creo que debemos hacer del “marketing social” un fiel aliado. Integrar el género siempre nos hará más fuertes, es la fórmula para crear un entorno laboral razonable y competitivo. Es un mensaje que debe tener impacto social para seguir remando en la misma dirección.

ANDREA: Aún hay bastante que trabajar. Aunque se esté tratando de conciliar, queda camino por recorrer. Insisto en que CREAR CONCIENCIA es la mejor herramienta para poder alcanzar la igualdad real que anhelamos conseguir.

 ¡MUCHAS GRACIAS CHICAS!

25 mayo, 2016

Visto de naranja porque ¡Quiero una sociedad feminista, igualitaria, sostenible y libre de discriminación!

La campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, administrada por ONU Mujeres, ha proclamado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”: un día para actuar a favor de generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

Desde intheMOVE llevamos dos años realizando una entrevista todos los meses a mujeres con una gran trayectoria profesional. Hasta ahora, cada mes entrevistábamos a una mujer de un ámbito profesional diverso y relacionado con los objetivos de la ONU Mujeres y la conmemoración del 20 aniversario de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, analizando las 12 esferas de especial preocupación. Sin embargo, este año hemos decidido centrarnos en temas emergentes, sobre los que no se habla tanto y en los que la mujeres no sólo desempeñan un importante rol, sino que existen toda una serie de condicionantes relacionados con el género que hacen que sus vivencias en estos temas se vea directamente influenciada por el hecho de ser mujeres.

Hoy contamos con Ana Fernández Salguero, pedagoga y experta en Género y Diversidad que desarrolla su actividad profesional en la Fundación CEPAIM

¡Hola Ana! ¿Podrías hablarnos un poco de tu formación y trayectoria profesional?“Visto de naranja porque - como “as

Soy Licenciada en Pedagogía y me especialicé en mediación intercultural con perspectiva de género y en políticas de igualdad entre mujeres y hombres. Siempre he estado vinculada al tercer sector, trabajando en la sensibilización y asesoría a organizaciones en materia de gestión de la diversidad e igualdad. En la actualidad, estoy trabajando en un proyecto de sensibilización a empresas y organizaciones en materia de conciliación y corresponsabilidad, dentro del Programa Adelante.  Un programa que pertenece al Área de Igualdad, Gestión de la Diversidad y No Discriminación de  Fundación Cepaim y también soy activista en la Plataforma por los Permisos Iguales, intransferibles. (PPIINA).

 ¿Qué fue lo que te llevó a especializarte en género y diversidad?

Cómo muchas de las mujeres que trabajamos en cuestiones de igualdad y/o realizamos un activismo feminista, la propia experiencia personal de haberme encontrado en determinadas situaciones discriminatorias simplemente por ser una mujer (el acoso callejero o mal llamado “piropo”, que en una entrevista laboral te pregunten si tienes novio/quieres ser madre, recibir un trato diferenciado en la universidad, en el trabajo, etc.). ¡Y por supuesto, estar rodeada de buenas amigas, compañeras y compañeros feministas! 😉

Cuando cursé estudios de doctorado en diversidad sociocultural, realicé un seminario de feminismo e historia de educación de las mujeres qué hizo darme cuenta que ni la historia, ni los cuentos, son en realidad como nos contaron.  Existe un sistema patriarcal muy sibilino, encargado de mantener estructuras que impiden la igualdad real. Así también, las variables de la diversidad son muchas (identidad sexual, orientación afectivo-sexual, cultural, religiosa, origen étnico/racial, etc.); pero todas ellas deben ser tenidas en cuenta desde la perspectiva de género para lograr una transformación de la sociedad. Algo anda mal cuando existen “grados de ciudadanía” y cuando el patrón para pensar el mundo es el hombre, blanco y  heterosexual.

 Y si te pido una valoración así en general de cómo está España en estos temas, ¿Qué me dirías?

 ¡Un pasito hacia delante y dos pasos hacia atrás! Si hacemos una visión general, los avances en materia de igualdad entre mujeres y hombres han sido muchos, pero insuficientes. No podemos aspirar a un poquito de igualdad,  debemos aspirar a la igualdad total.

Así también las políticas de austeridad han afectado negativamente a los derechos de las mujeres en general (todos los recortes que se han realizado en el ámbito público han afectado a los sectores feminizados como son, por ejemplo, los servicios sociales, la sanidad, la educación, etc.). Pero también a las mujeres y hombres migrantes… Todas estas políticas han provocado un retroceso, aumentando la brecha de género y la desigualdad económica.

Y en el ámbito empresarial, cuando hablamos de gestión de la diversidad,  es cierto que muchas organizaciones han comenzado a implementar políticas desde el argumento económico (gestionar la diversidad es rentable económicamente), pero creo que hay ejemplos y buenas prácticas que incorporan un argumento ético y qué realmente desean crear entornos laborales igualitarios, inclusivos y compatibles con las vidas de las personas.

A pesar los retrocesos citados, creo que existen contextos esperanzadores. Comienzan a producirse políticas que realmente desean provocar una transformación a nivel local y a nivel organizacional. Experiencias con un interés profundo por aplicar una responsabilidad social real y por el bien común, como por ejemplo, aquellas políticas que incorporan la promoción de la igualdad y diversidad, mediante cláusulas sociales en la contratación pública o que realizan una gestión responsable en todas las áreas de una organización y no sólo por reputación o posicionamiento de una “marca”.

Tú te encargas de proyectos dirigidos a empresas en el área de igualdad ¿En qué consisten estos proyectos? ¿Qué les aportan a las empresas?

Considero que para lograr una sociedad inclusiva e igualitaria y unos territorios responsables y cohesionados, es necesario trabajar con diferentes grupos de interés y agentes, como son las empresas, administraciones y entidades.

Los proyectos que están destinados a las organizaciones, pretenden ser una herramienta que facilite la implementación de políticas de igualdad y diversidad.  Nuestro objetivo es asesorar, formar y organizar encuentros para que las organizaciones realicen una gestión adecuada, ética, igualitaria,  responsable, que cumpla los derechos humanos, etc.

La experiencia con las organizaciones que venimos trabajando ha sido positiva, especialmente cuando éstas desean hacer las cosas bien y cumplir con la ley, pero también cuando existe una voluntad de cambio.  Nuestro objetivo es que podamos cooperar y trabajar conjuntamente. No solo ser prestadoras de un servicio de manera puntual, o en la implementación de medidas que solo se realicen a nivel estético.

 ¿Es un plan de igualdad suficiente para cambiar la cultura de una organización basada en principios patriarcales?

¡Definitivamente no! Los planes de igualdad pueden ser una herramienta muy potente para eliminar situaciones discriminatorias, pero depende de cómo se hayan hecho. Hay planes de igualdad, tanto en la administración pública como en organizaciones privadas muy buenos, pero otros, son papel mojado. De nada sirve si después esas medidas no se implementan correctamente o si éstas continúan reproduciendo desigualdades. Un ejemplo muy claro sucede con las medidas de conciliación, asumiendo que conciliación es igual a familia y, por lo tanto, responsabilidad de las mujeres.  Esto sucede por qué en las organizaciones  hay una cultura patriarcal que limita el acceso de las mujeres a puestos de tomas de decisiones, etc. etc. Y, también, por qué nuestras políticas públicas todavía no son igualitarias. Sucede así que los permisos por nacimiento y adopción, no son iguales, intransferibles y remunerados al 100%. No puede existir igualdad real si estos permisos son transferibles y no tienen la misma duración para mujeres y hombres, porque continuamos haciendo únicas responsables del cuidado a las mujeres, porque limitamos el potencial cuidador de los hombres y porque no estamos teniendo en cuenta la diversidad familiar (por ejemplo ante una pareja compuesta por dos mujeres o dos hombres).

¿Qué me cuentas con respecto a la comunicación tanto interna como externa de las organizaciones con respecto a género y diversidad?

Existen algunas organizaciones qué tienen voluntad  de cambio y qué se han preocupado de gestionar la diversidad interna y externa adecuadamente. Normalmente aquellas que creen de verdad que la igualdad y la gestión de la diversidad son necesarias para ser una empresa innovadora, son aquellas que comunican bien en la diversidad y su diversidad,  pero aún hay muchos retos y agenda pendiente.

Por un lado hay organizaciones que solo están teniendo en cuenta la cuestión externa o a la clientela para vender su producto. Aún somos espectadoras de publicidad, anuncios y demás contenidos e imágenes sexistas que invisibilizan otras variables de la diversidad (étnica o racial, religiosa, familiar, etc.). A pesar de las críticas que muchas de estas organizaciones han tenido por su publicidad discriminatoria, aún hay empresas que reproducen este tipo de estereotipos y prejuicios.

Recientemente hemos podido ver en redes y televisión una publicidad muy concreta, donde se visibilizaba a las mujeres y ciertas situaciones que son objeto de presión social para nosotras. Si bien la publicidad de este tipo es mucho mejor que la típica donde las mujeres ponemos la lavadora, no debemos perder el norte. Por ejemplo en las representaciones que se realizan en este tipo de anuncios. Pongamos atención si en alguna ocasión son protagonistas mujeres negras, mujeres con alguna discapacidad, si se representa diversidad de cuerpos o por el contrario el patrón siempre es una mujer delgada, blanca, heterosexual, etc.

También considero que hay una resistencia a utilizar un lenguaje inclusivo y no sexista tanto a nivel interno como a nivel externo. Todavía presenciamos un lenguaje masculino en  comunicados, páginas Web, etc. Y el lenguaje es una herramienta muy potente para provocar cambios internos y externos.

En definitiva, las empresas que comunican bien y responsablemente, tanto a nivel externo e interno, es por qué hacen una gestión y trabajo interno real. Eso sin olvidar que las organizaciones están compuestas por personas, y que hay muchas trabajadoras y trabajadores con motivación y deseos de modificar estas cuestiones en sus equipos y en su empresa.

Parece que hablar de machismo, patriarcado o feminismo son palabras muy agresivas y sin embargo el término “micromachismo” parece que se utiliza como una expresión más “políticamente correcta”, ¿Qué opinas del mismo?

Lo políticamente correcto siempre es hablar de igualdad de género e igualdad de oportunidades, etc. Hay muchas mujeres y muchos hombres que dicen: “No soy ni machista, ni feminista” o “No soy feminista pero quiero igualdad entre mujeres y hombres” Y en realidad hay una confusión total con respecto al termino y los objetivos de los feminismos.  Pero como decíamos anteriormente, el patriarcado una vez más tiene sus estrategias para que el feminismo sea un término demonizado.

Hace poco fui a una jornada de igualdad en el ámbito empresarial y me encantó escuchar a algunas mujeres posicionarse como feministas. También poder entrevistarme con algunos trabajadores, emprendedores sociales, hombres, que hablan de feminismo con total naturalidad y sin miedo a sentirse interpelados por hablar de ello.  Esto nos hace ver que hay cambios, pequeños, lentos pero esperanzadores, aunque como diría un buen amigo mío “hasta los hombres que estamos en temas de igualdad tenemos un lado oscuro que nos recuerda que debemos seguir trabajando con relación a nuestra masculinidad”

En mi opinión se deben utilizar todos esos términos por qué son los que llaman a las cosas por su propio nombre: en un sistema patriarcal, los feminismos son la clave para avanzar y eliminar la desigualdad.  “Micromachismos” fue un término que se empezó a utilizar para nombrar los “aparentemente” pequeños machismos cotidianos. No creo que exista una mayor aceptación del término, quizás de primeras por lo micro, que en realidad tan micro no son.  Creo que la labor de Ana Requena en la campaña de “micromachismos” de El diario fue excelente y brillante parar visibilizar lo invisible.

 El año pasado fuiste una de las coordinadoras del II RSEncuentro que organizó la Fundación CEPAIM en la que trabajas y este año somos nosotras las responsables del tercero, contando con tu apoyo en el grupo de Género y Diversidad. Gracias al trabajo de vuestro grupo, contaremos con una ruta de tapas feminista para poner en valor las mujeres que han hecho historia en la ciudad ¿Crees que deberían existir comisiones o grupos específicos para trabajar estos aspectos en todos los tipos de eventos y congresos o aquí cobra mayor sentido por ser un tema de Responsabilidad Social?

¡Claro que sí! Es importante concienciar que la igualdad no es cuestión de acción social, o una cuestión de las ongs o de las entidades sociales. Precisamente porque hablamos de responsabilidad social, y esto incluye a todos los grupos de interés, cualquier evento, congreso o acción formativa, debe incorporar la perspectiva de género.

En ocasiones es complicado de llevar a cabo, especialmente cuando hay muchas personas involucradas en una comisión o se trabaja en la distancia. Creo que la clave y el reto es que no sólo se tengan en cuenta medidas de acción positiva que visibilicen a las mujeres o que atiendan a la cuestión de paridad, también es necesario tenerlo en cuenta en las cuestiones transversales,  en el lenguaje no sexista e inclusivo o en la elección de los contenidos.

 Y ya, por último, completa la siguiente frase: Visto de naranja porque…

¡Quiero una sociedad feminista, igualitaria, sostenible y libre de discriminación!

¡Muchas gracias Ana!

25 enero, 2016

Visto de naranja porque quiero una vida sin violencia de ningún tipo y en la que todas las personas tenga la oportunidad de tener una vida digna de ser vivida.

La campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, administrada por ONU Mujeres, ha proclamado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”: un día para actuar a favor de generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

Desde intheMOVE llevamos dos años realizando una entrevista todos los meses a mujeres con una gran trayectoria profesional. Hasta ahora, cada mes entrevistábamos a una mujer de un ámbito profesional diverso y relacionado con los objetivos de la ONU Mujeres y la conmemoración del 20 aniversario de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, analizandos las 12 esferas de especial preocupación. Sin embargo, este año hemos decidido centrarnos en temas emergentes, sobre los que no se habla tanto y en los que la mujeres no sólo desempeñan un importante rol, sino que existen toda una serie de condicionantes relacionados con el género que hacen que sus vivencias en estos temas se vean directamente influenciadas por el hecho de ser mujeres.

Hoy queremos hablaros de Emprendimiento Social en femenino y para hacerlo contamos con Monica Grau Sarabia (@monicagrau) Investigadora del Instituto de Innovación Social de ESADE Business and Law School y Directora de WISE.

Hola Mónica! Podrías hablarnos un poco de tu formación y trayectoria profesional? ¿Qué fue lo que te llevó a especializarte en temas de género y emprendimiento?

Pues yo soy una psicóloga que siempre se interesó en la construcción de la identidad de la persona a través de la interacción con otras personas es decir, en sociedad; lo que se conoce como psicología social. Desde siempre me llamó mucho la atención como el “entorno laboral” puede convertirse en un espacio desarrollo personal y no solo una fuente de recursos económicos. Después de mis estudios en Valencia, pasé dos años en la Université Paul Valerie de Montpellier donde terminé la carrera Psicología, y de allí decidí hacer un Master en Desarrollo en el Institute for Development Policy and Management de la University de Manchester.

Después de trabajar en Londres como investigadora volví a España y me asenté en Barcelona, donde estuve unos años trabajando como consultora en Desarrollo Personal y Organizacional. Para entonces ya estaba muy interesada en la diferencia existente entre mujeres y hombres en la sociedad y sobre todo en el mundo de los negocios, por lo que me replantee mi carrera profesional y quise redirigirla a estudiar las causas de tal situación y también a participar, en la medida de mis posibilidades, como agente de cambio. Mi propia experiencia de emprendedora, trabajando a cuenta propia, y buscando las posibilidades de crear el entorno de trabajo que me ayudara a desarrollarme y ser feliz, me ayudó a entender que el emprendimiento a pesar de ser una opción de alto riesgo es una vía de desarrollo para tantas mujeres que no encuentran las oportunidades laborales deseadas dentro de estructuras empresariales establecidas.

Mi trabajo de investigación en mi tesis doctoral Deconstruyendo el Business por la equidad entre mujeres y hombres y de investigadora en el Instituto de Innovación Social, especialmente como Directora del proyecto Europeo WISE- Women Innovators for Social Business in Europe me permiten dedicarme a los dos objetivos que más me satisfacen; el estudio de las razones que nos han llevado a la falta de equidad y por otra parte los mecanismos que nos pueden ayudar a alcanzar una ciudadanía igualitaria para todas las personas.

¿Podrías definirnos qué es para ti el emprendimiento social?

Sin querer entrar en discusiones demasiado académicas, para mí es el proceso a través del cual se identifica un reto social y se busca una solución a éste a través de un modelo empresarial sostenible en el tiempo.

¿Son los mismo emprendimiento social e innovación social?

Esta pregunta también puede parecer sencilla sin embargo no está exenta de abundante discusión a nivel teórico. Sin embargo podemos decir que muchos académicos estarán de acuerdo en afirmar que innovación social es el paradigma dentro del cual se desarrolla el emprendimiento social. Todo emprendimiento social se supone que es innovación social pero no toda innovación social es emprendimiento social ya que puede formalizarse en modelos de colaboración publico-privada sin animo de lucro por ejemplo.

¿Qué papel juegan las mujeres en el emprendimiento social?

En primer lugar decir que las mujeres en el emprendimiento social juegan el mismo papel que en cualquier otro espacio público de la vida social, somos el 50% de la población y por tanto es esperable que estemos ahí al mismo nivel que los hombres.

En segundo lugar, podemos decir que desde una perspectiva de género el emprendimiento social ofrece a las mujeres la oportunidad de desarrollar actividades que tradicionalmente han desarrollado en el ámbito privado sin estar socialmente reconocidas o económicamente retribuidas, ahora en un formato empresarial.  El trabajo  de la mujer con valor social para la comunidad es algo que parece haber existido en casi todas las sociedades, aunque siempre se ha considerado más una labor y no un trabajo ya que carecía del elemento monetario.

¿Existen características atribuidas al género femenino que faciliten o dificulten la opción de emprender socialmente para una mujer? ¿Hay más o menos mujeres emprendedoras sociales que hombres? Y en relación con el emprendim“Visto de naranja porque - como “as (3)iento en general, ¿existen diferencias?

Yo que me considero ante todo feminista, creo que debemos ante todo trabajar para alcanzar la equidad de mujeres y hombres como ciudadanos iguales y algún día acabar por completo con el sometimiento de la mujer ante el hombre que desgraciadamente todavía existe aunque no nos resulte agradable aceptarlo. No soy partidaria de enfocar la perspectiva de género a la hora de abordar un tema desde el feminismo de la diferencia, atribuyendo a las cualidades diferenciadoras entre hombres y mujeres, entre otras cosas porque las personas somos muy complejas y las categorías de género ya nos han dado bastante dolores de cabeza. Hablemos de ciudadanos, desde la pluralidad en vez de género en dos categorías presupuestas homogéneas entre ellas.

Cómo comentaba en la pregunta anterior, las mujeres tradicionalmente han desempeñado las tareas del cuidado de la vida y de las condiciones de la vida desde el ámbito privado, siendo este el espacio del no reconocimiento. De ahí si que podemos entender que la orientación hacía tareas “sociales” de las mujeres  arrastra una gran tradición. El factor innovador es que esas tareas se lleven a cabo dentro de un formato empresarial en el que haya una transacción monetaria.

A parte de eso, no creo que existan diferencias significativas entre mujeres y hombres.

¿Cómo es la situación actual para una emprendedora social en España?¿Cuáles son sus mayores desafíos?

Podemos decir que los restos a los que se enfrentan las emprendedoras sociales son los mismos a los de los emprendedores, como por ejemplo encontrar fuentes de financiación adaptadas a las particularidades de las empresas sociales y modelos de negocios que permitan las sostenibilidad de sus empresas.

Adicionalmente, las mujeres tienen retos añadidos a la hora de emprender debido a los prejuicios culturalmente aceptados acerca de lo qué significa ser emprendedor, lo cual supone una serie de características específicas como en primer lugar se piensa en un varón, de media edad, con un perfil competitivo, autónomo, seguro de sí mismo, etc… No encajar en este “formato prestablecido” dificulta a la persona emprendedora el ser identificada por los otros como tal. Por ejemplo, si se trabaja desde la colaboración y se pide mucho asesoramiento puede interpretarse como un signo de “debilidad” y este caso es especialmente importante la hora de encontrar financiación privada.

¿Qué podemos hacer para mejorar estas situaciones que comentas?

Creo que desde dos vías:

  • por una parte trabajar para hacer visible el trabajo de las emprendedoras sociales, para influir en la percepción social de que el modelo de persona emprendedora puede ser diverso, y en estilos, características personales, etc. Y sobre todo que las mujeres son tan emprendedoras como los hombres cuando no tienen que hacer frente a desafíos adicionales a los hombres.
  • Y por otra parte, llevar a cabo lo que se conoce desde la estrategia de perspectiva de género que es la aplicación de políticas positivas que dan a un determinado grupo social, sea minoritario o que históricamente haya sufrido discriminación, un trato preferencial en el acceso o distribución de ciertos recursos o servicios así como acceso a determinados bienes, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de aquellos grupos, y compensarlos por los prejuicios o la discriminación de la que fueron víctimas en el pasado. En el caso de las mujeres emprendedoras sociales, más herramientas de desarrollo a través de la formación, mentoring o coaching y más accesibilidad a recursos de financiación.

 Y ya por último, completa la siguiente frase: Visto de naranja porque… quiero una vida sin violencia de ningún tipo y en la que todas las personas tenga la oportunidad de tener una vida digna de ser vivida.

¡Muchas gracias Mónica!

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“Visto de naranja porque es un color que invita a la movilización”

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