El poder del contagio emocional

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Tiempo de lectura: 2 minutos

Action may not always bring happiness,

but there is no happiness without action.

(La acción no siempre traerá felicidad,

pero no hay felicidad sin acción.)

William James

En tiempo de coronavirus, es difícil seguir el ritmo a las noticias, las recomendaciones y las propuestas que llegan en masa a todos nuestros dispositivos. Sin embargo, cobijada en el pseudosilencio en el que me asenté ya durante los inicios del confinamiento, este fin de semana descubrí un oasis entre tanto ruido. He de confesar que soy una persona optimista por naturaleza y que tiendo a agarrarme con fuerza a lo positivo, incluso en medio del caos. Quizá por eso no me costó conectar con el discurso de la Dra. Nieves Jerez Halcón sobre el contagio emocional, que no es otra cosa que la transferencia de emociones que se produce entre dos o más sujetos y que se ha observado en humanos, primates y perros. 

Se trata de un mecanismo que se pone en marcha en cada una de nuestras interacciones con otras personas y, de acuerdo con Daniel Goleman, nos hace, en buena medida, responsables de las emociones de aquellos con los que interactuamos. Es decir, al igual que el virus que está marcando nuestra existencia estas semanas, las emociones son invisibles, pero tienen una enorme capacidad de contagio a través de elementos de la comunicación que pueden pasar casi desapercibidos. El contagio emocional es, pues, un proceso sutil que ocurre de manera constante a través de las distintas manifestaciones que provocan nuestras emociones y estados de ánimo, y que afectan directamente a nuestros interlocutores.

El papel de las neuronas espejo en el contagio emocional

Las neuronas espejo son las responsables de la respuesta que se despierta al observar la emoción que está sintiendo otra persona. Este grupo de células fue descubierto en los años 90 por el equipo de neurocientíficos dirigido por Giacomo Rizzolatti cuando observaron que ciertos grupos de neuronas se activaban en el cerebro de los primates no solo cuando el mono estaba realizando alguna acción, sino también cuando veía cómo otro la realizaba. Así, estas neuronas son esenciales para la imitación y los procesos de aprendizaje, y también para planificar nuestras actuaciones y entender las intenciones del otro. Son la base de la empatía porque nos permiten ver a los demás como algo no diferente de nosotros mismos. 

No somos dueños de la emoción, pero sí de cómo la expresamos

Todas y todos tenemos, por tanto, gran capacidad para contagiar emociones y una tendencia innata a contagiarnos de las de los demás. No debemos olvidarlo. Es importante que seamos conscientes de ello, no sólo por el efecto que la expresión de nuestros sentimientos puede tener en otras, sino también en nosotras mismas. Por eso, Jerez Halcón recordaba los experimentos realizados por William James sobre el origen y la naturaleza de las emociones. El psicólogo se preguntaba qué ocurría antes: la acción o la emoción. Al producirse de una manera casi simultánea, son difíciles de separar. Sin embargo, hay algo sustancial que las diferencia. Los humanos apenas tenemos control sobre nuestras emociones, pero sí podemos dominar nuestras acciones. Entonces, ¿por qué no tratar de influir sobre nuestras emociones a partir de nuestras acciones?

Sin duda son tiempos complejos en los que no es fácil mantener el ánimo, pero podemos buscar la manera de encontrar pequeñas acciones que nos despierten emociones positivas. Dice Jerez Halcón que, si un día no estás alegre, compórtate como si lo estuvieras y lograrás, poco a poco, modificar tus emociones hasta que lo positivo salga de manera natural. Desde esta pequeña ventana, te animo a que pruebes. Quizá la mejor vacuna para la tristeza, la desazón o el desánimo en estos tiempos esté en tus manos y, paradójicamente, será un contagio lo que nos ayude a luchar con las consecuencias del virus. De todos modos, no debemos olvidar que todas las emociones son necesarias y todas ellas nos aportan el impulso a la acción que debemos expresar en ese momento, lo importante es ser capaz de reconocer la emoción y darle espacio para sentirla y expresarla con conciencia del impacto que la mía tiene sobre la tuya 😉 

¿Qué tal estáis manejando vuestras emociones y las de los demás en estos días? 

Por Olalla García.Esta entrada ha sido elaborada por una firma invitada, Doctora en Traducción e Interpretación. ¡Gracias Olalla TellingStories por aceptar este reto!

Olalla García porYolanda Gómez Fotografía.

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