«Visto de naranja porque es un color que invita a la movilización»

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La campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, administrada por ONU Mujeres, ha proclamado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”: un día para actuar a favor de generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

Desde intheMOVE realizamos una entrevista todos los meses a mujeres con una gran trayectoria profesional. El pasado 25 de enero, estrenamos entrevista temática, puesto que cada 25 de cada mes entrevistaremos a una mujer de un ámbito profesional diverso y relacionado con los objetivos de la ONU Mujeres y la conmemoración del 20 aniversario de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, analizamos las 12 esferas de especial preocupación.

La igualdad de derechos de la mujer y el hombre se menciona explícitamente en el Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas. En todos los principales instrumentos internacionales de derechos humanos se incluye el sexo entre los motivos por los cuales se prohíbe a los Estados toda discriminación. Sin embargo, en muchas ocasiones, el pleno disfrute de la igualdad de derechos por la mujer se ve obstaculizado por las discrepancias existentes entre las leyes de algunos países y el derecho internacional y los instrumentos internacionales de derechos humanos.

La existencia de procedimientos administrativos excesivamente complejos, la falta de sensibilización de los órganos judiciales respecto de los derechos humanos de la mujer y la falta de una vigilancia adecuada de las violaciones de los derechos humanos de todas las mujeres, son algunos de los principales factores de riesgo.

Este mes para hablar de Derechos Humanos de la Mujer contamos con María José Tejera, Coordinadora de Galicia de la fundación de Ayuda en Acción.

¿María José, podrías hablarnos brevemente de tu formación y trayectoria profesional?

Licenciada en ciencias económicas por la universidad Autónoma de Madrid, desarrollé mi carrera profesional en el ámbito de la tecnología, a través de diferentes puestos en el departamento de sistemas de una entidad financiera. Hace un par de años decido dar un giro hacia el tercer sector, y en la actualidad soy delegada en Galicia de la Fundación Ayuda en Acción y cuento con formación de posgrado en Responsabilidad Social (alumni Curso de Formación Específica de Posgrado en Responsabilidad Social de la Cátedra Inditex- UDC 2013/2014).

¿Cómo ha a“Visto de naranja Juliofectado el hecho de ser mujer en este desarrollo? ¿Cómo es el número de mujeres en puestos de responsabilidad en tu entorno profesional, (bajo o alto)? ¿Por qué crees que es así?

A lo largo de mi trayectoria profesional en el sector financiero, debo decir que no he sentido personalmente mayores dificultades por el hecho de ser mujer, al menos no más que las marcadas por los condicionamientos sociales y culturales en otros ámbitos de mi vida.  De todos modos, he de decir que es de sobra conocida la ausencia significativa de mujeres en puestos ejecutivos en el sector financiero, aun a día de hoy. Las finanzas siempre se han considerado un elemento fundamental del sistema económico y, por tanto, cosa de hombres.

En  la Fundación Ayuda en Acción, como en el tercer sector en general, las mujeres están más representadas y nuestra presencia en los órganos de gobierno es mayor que en la mayoría de sectores. Hay dos causas que pueden explicar esta situación; la primera viene de una realidad fruto precisamente de la división que la sociedad tiene entre tareas de hombre y de mujer, en lo que lo social, lo asistencial o los cuidados, siempre han estado más ligadas al ámbito de las mujeres y por lo tanto, hay mayor número de mujeres implicadas en este sector que en otros; la segunda se debe a que, para muchas de las ONG, la lucha por la igualdad de las mujeres es algo intrínseco a su actividad, si no su vocación misional y por tanto hay mayor sensibilidad al respecto. En el caso concreto de Ayuda en Acción y si miramos en conjunto a su Patronato y su Equipo Directivo, las mujeres representan el 40% del total de los dos órganos.

Desde Ayuda en Acción desarrolláis programas de desarrollo integral en 21 países de América latina, áfrica y Asia, ¿existe en estos proyectos especial atención a los derechos humanos de la mujer?

En la actualidad, no existe ningún país en el mundo en el que mujeres y hombres disfruten de los mismos derechos y oportunidades. Los contextos en los que trabajamos muestran de manera muy clara esta realidad, 7 de cada 10 personas pobres son mujeres.

Queremos que las mujeres disfruten de las mismas oportunidades que los hombres, primero porque tenemos derecho y segundo porque sabemos, que sin incorporar a las mujeres en todos los ámbitos de decisión y actividad nunca podremos conseguir un mundo más justo. Queremos que se “empoderen” que sean conscientes de sus derechos, de que pueden y deben exigirlos y formarlas y reforzarlas para esta labor. Los proyectos orientados al emprendimiento para promover su autonomía económica son también fundamentales para generar esta autoconfianza, o aquellos orientados a la educación y a la salud. También el trabajo con los hombres es fundamental. Muchas mujeres adultas en el mundo todavía tienen que pedir permiso a sus parejas o a sus padres para tomar decisiones que las afectan directamente.

El suministro de educación sobre derechos humanos es esencial para promover una comprensión de los derechos humanos de la mujer, incluido el conocimiento de los mecanismos de recurso para reparar las violaciones de sus derechos. ¿Puede entrar en conflicto esta educación con la cultura, la religión o incluso la ley de algunos países como apuntábamos en la introducción? ¿Cómo se vive este proceso?

Como comentaba anteriormente hay muchas mujeres que no pueden decidir por ellas mismas sobre aspectos que afectan a su propia vida, como contraer matrimonio, adquirir una casa, estudiar o dedicarse a lo que le gusta y esto no debe tolerarse ni escudarse en culturas, leyes o religiones. Desde el respeto y la humildad buscamos apoyar el deseo que tienen todas las personas, y por tanto, también las mujeres, de desarrollar el proyecto de vida que estimen mejor para ellas. La educación es una pieza clave en este proceso, la educación de las mujeres, pero también de los hombres.

Si hablamos de Derechos Humanos de la Mujer no podemos dejar de tratar los derechos de procreación, decidir libremente cuándo, cuánto y cómo desean tener hijos, disponer de información y contar con una salud sexual y reproductiva, y, a la vez, son temas tremendamente tabú en muchos países en los que más se vulneran estos derechos, ¿Cómo se llevan a cabo estos proyectos tan delicados?

Como ya decía en el apartado anterior, se trata de fortalecer las capacidades de las mujeres para que sean ellas mismas las que tomen sus propias decisiones. En este sentido nos aseguramos de que las mujeres y las niñas tengan acceso a la educación y a los recursos económicos, apoyamos las iniciativas y organizaciones de mujeres y les ayudamos a hacerse oír,  involucramos a los hombres como agentes del cambio en la búsqueda de la igualdad de género…

Muchas mujeres enfrentan otras barreras para el disfrute de sus derechos humanos tales como su raza, idioma, origen étnico, cultura, religión, incapacidades o clase socioeconómica o debido a que son indígenas, migrantes, incluidas las trabajadoras migrantes, desplazadas o refugiadas… ¿Cómo es la situación en España?

En España la situación para las mujeres es mejor que en otros países, pero los datos nos dicen que sigue habiendo aspectos que reflejan una realidad todavía muy desigual respecto a mujeres y hombres. Por hablar sobre una realidad que hemos observado en nuestro reciente proyecto contra la pobreza infantil en España actuando en 31 colegios de nuestro país, hemos visto que son las familias en donde las mujeres son las cabeza de familia con menores a su cargo donde hay mayor riesgo de pobreza. Realidad que se reafirma en un estudio de nuestros colegas de Save The Children, que nos dice que 53,3% de las familias monoparentales con al menos un menor a su cargo está en riesgo de pobreza y el 82% de estos hogares están encabezados por mujeres. Menores salarios, dificultad de conciliación y precariedad laboral.

La violencia es la gran lacra que arrastra la humanidad contra mujeres y niñas a nivel mundial: la explotación sexual, trata de mujeres, matrimonios concertados, venta de hijas menores, violaciones, esclavitud… ¿Cómo pueden los Derechos Humanos aliviar esta situación a nivel mundial, y, especialmente en aquellos países donde las mujeres están mucho más expuestas a esta violencia?

Los derechos humanos nos dicen que todos tenemos derecho a tomar las decisiones que nos afectan directamente en nuestra vidas, por no hablar del derecho a la salud o a la propia vida. Las cifras a nivel mundial son escalofriantes y hay que actuar desde distintos frentes al mismo tiempo, por un lado el promover leyes que impidan y penalicen estas prácticas, pero hay que hacer también una gran inversión en sensibilización y educación de niñas y mujeres, pero también de niños y de hombres, que entiendan que todos tenemos derecho a lo mismo y a disfrutar de las mismas oportunidades.

Y ya para terminar, completa esta frase: Visto de naranja porque…

, de hecho es el color corporativo de Ayuda en Acción.

Muchísimas gracias Maisé!

 

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