Visto de naranja porque si fortalecemos los principios de libertad para todas las personas no existirían ni la mitad de los problemas que tenemos

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Aprovechando nuestra participación en el 4YFN del Mobile World Congress en Barcelona acompañando a Vojo como asesoras de impacto social y estrategia responsable, queremos tratar el tema de mujer y tecnología. Para ello, contamos con Karina Ibarra CEO de myABCKit, una herramienta lúdico-educativa basada en la alfabetización a través del métodos como Montessori o Waldorf centrado en enseñar a los niños “cómo” pensar y no “qué” pensar. Esta fantástica aplicación se encuentra en este momento en búsqueda de fundraising 😉

La campaña ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres del Secretario General de las Naciones Unidas, administrada por ONU Mujeres, ha proclamado el día 25 de cada mes como “Día Naranja”: un día para actuar a favor de generar conciencia y prevenir la violencia contra mujeres y niñas.

Desde intheMOVE llevamos dos años realizando una entrevista todos los meses a mujeres con una gran trayectoria profesional. Hasta ahora, cada mes entrevistábamos a una mujer de un ámbito profesional diverso y relacionado con los objetivos de la ONU Mujeres y la conmemoración del 20 aniversario de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, analizandos las 12 esferas de especial preocupación. Sin embargo, este año hemos decidido centrarnos en temas emergentes, sobre los que no se habla tanto y en los que la mujeres no sólo desempeñan un importante rol, sino que existen toda una serie de condicionantes relacionados con el género que hacen que sus vivencias en estos temas se vea directamente influenciada por el hecho de ser mujeres.

CEO en myABCkit
CEO de myABCkit
  1. ¡Hola Karina! ¿Podrías hablarnos un poco de tu formación y trayectoria profesional?

Estudié Ciencias de la Comunicación en Monterrey, México, y en el último año comencé ya a trabajar con los principios del boom de internet como la incipiente experiencia de usuario o arquitectura de información. A partir de ahí, empecé ya a estar al frente de la gestión proyectos de este tipo. A lo largo de mi experiencia profesional, he compaginado el trabajo por cuenta propia con el de por cuenta ajena, pero siempre eligiendo a las personas con las que he querido trabajar a través de presentaciones directas diciendo: “quiero trabajar contigo” y la verdad es que siempre me ha ido funcionando. Desde hace 12 años lidero Arquinauta, una consultora que diseña y asesora a productos digitales dirigidos a niños, y hace año un año empecé con myABCKit, una startup educativa.

2. ¿Cómo has vivido la experiencia de especializarte en el sector tan masculinizado siendo mujer?

No considero que un género condicione vivir experiencias; tu familia, contexto y personalidad es lo que realmente define qué decisiones tomas y cómo las vives. En México, en la primera empresa en la que participé en el comité directivo éramos 2 chicas de 18 personas. Tener cromosomas XX o XY, no me define, es la forma en la que soluciono los problemas lo que lo hace. Es cierto que me he encontrado con situaciones algo incómodas, cosas que no sé si un chico se para a pensar, como “¿qué me pongo para ir a ver a un inversor?”. Y no como un tema banal de si es mejor un vestido o un traje chaqueta, sino por ser consciente de que van a juzgarme de una manera mucho más intensa que a un hombre. Ciertamente es que trato de relativizar la gran mayoría de aspectos asociados a ser mujer en el contexto de trabajo; por principio le muy poca importancia, la valía de las personas no reside en nada de esto.

3. Es una realidad que las mujeres estudian más que los hombres, en España contamos con un 40% de mujeres a punto de graduarse frente a un 23% de hombres, y esto se repite prácticamente en todos los países de la OCDE. Sin embargo, si analizamos por carreras, dos de cada tres mujeres escogen áreas relativas a salud, educación, humanidades o ciencias de la salud pero solo 1/3 se especializa en ciencia, ingeniería o informática, siendo ingeniería y computación las menos escogidas. ¿Por qué crees que esto es así?

No conozco estos datos así que no quiero emitir un juicio de valor sobre ello, pero, desde mi punto de vista, entiendo que esto está directamente relacionado con la educación diferenciada que ya desde las familias se dan a los niños y niñas. Es muy común enseñar a las niñas a tener miedos relacionados con su género, por ejemplo, a los bichos. Parece una tontería pero que una niña juegue con insectos es algo mal visto mientras que cuando lo hace un niño se ve como algo normal. Todas estas limitaciones hacen que la percepción que las propias mujeres tenemos de nuestras capacidades y de salir de zonas de confort se vean menguadas y afecte a la hora de enfrentarnos a retos, y tomar decisiones acordes a esta realidad relacionadas también con los estudios y profesiones. En mi caso, las circunstancias de mi vida me han llevado a enfrentarme a esto de diferente manera, no teniendo en cuenta estas limitaciones.

4. Incluso tú misma como especialista en tecnología te has centrado en educación, ¿crees que de alguna manera puede estar relacionado con estos sectores de mayor interés entre el público femenino?

No. Mi interés por la educación va mucho más allá. Yo estudié hasta los 11 años en el método Montessori, sin horarios, sin clases, sin deberes, decidiendo en cada momento lo que me apetecía hacer y bajo una pedagogía donde la libertad de un niño fundamental. Después estudié en un colegio de monjas en el que sólo había niñas, y básicamente me pasé los 3 años que estuve allí “castigada” porque no encajaba en un sistema tan rígido lleno de normas que no tenían significado para mí y que nadie era capaz de razonarlas. Para mí, el sistema de educación formal tiene que reformarse totalmente, a los niños no se les enseña cómo pensar sino que les dice qué pensar; así es imposible criar individuos libres. La gente de Y Combinator dice que “si podemos arreglar la educación, podemos arreglar cualquier otro problema en el mundo” y estoy totalmente de acuerdo con esto, y estoy convencida que la única forma de conseguirlo es formando personas con capacidad de pensar por sí mismas, de tomar sus propias decisiones y definir su propios conceptos de éxito y felicidad en su vida.

5. ¿Qué me cuentas de la conciliación?

Tener hijos condiciona a que hagas renuncias y te obligues a tomar decisiones nada triviales sobre dónde vas a concentrar tu energía, emociones y prioridades a partir de ese momento.. Yo decidí ser madre y dedicarle tiempo a este periodo a principio de mis 30, de forma que tuve que ralentizar mucho el ritmo, durante casi 4 años estuve a medio gas, pero como he dicho, fue una decisión de prioridades y de lo que más me importaba en ese momento. En mi caso, tuve la oportunidad de gestionar mi tiempo como lo necesitaba, sin necesidad de atender a horarios fijos ni funciones predefinidas por otros, de manera que disfruté de mucha libertad. Ser madre nunca se vuelve fácil, si cuando son pequeños porque su demanda y apego contigo es muy intensa, y cuando son un poco mayores porque debes de estar ahí como ejemplo y apoyo; si a eso le sumas viajes, gestionar una empresa y un equipo y sacar adelante un producto se le añade un plus de dificultad. Tengo a mi familia lejos y me separé hace unos años, así que no es sencillo. Pero es muy divertido.

El concepto de conciliación como tal considero que debería de sustituirse, sobre todo en las startups, donde las fronteras de trabajo-familia-amigos está totalmente integrada. Cuando llevas una startup ya no piensas en “voy a trabajar”, o “ahora es el tiempo de hablar con mis amigos”, el trabajo que haces es tu vida, tu vida es que estás viviendo con gente que se convierte en tus amigos. Lo mismo pasa con la familia, estoy trabajando en esto por mis hijos, y sí, muchas veces con ellos también (por eso hago cosas para niños).

6. Y ya por último, completa la siguiente frase: Visto de naranja porque…

Visto de naranja porque si fortalecemos los principios de libertad para todas las personas no existirían ni la mitad de los problemas que tenemos.

¡Muchas gracias Karina!

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