«Vestimos de naranja porque estamos hartas de un sistema heteropatriarcal que nos oprime a diario.»

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25 de noviembre, día internacional para acabar con la violencia hacia las mujeres. Hoy es el día que da sentido a la campaña #UNWomen #orangeyourday #pintatudiadenaranja una inciativa de la ONU Mujeres que decidieron que no se redujera esta causa a un día al año, sino a un día todos los meses.

Este mes hemos querido contar con alguien que pudiera darnos una visión más crítica y que trabaja activamente por la concienciación y el conocimiento a través de la Revista Píkara, una revista online con perspectiva de género, protagonizada por personas e historias que rara vez aparecen en los medios. Un medio de comunicación en el que confluyen la perspectiva feminista y el buen periodismo.

Y en representación de este magazine, contamos con Andrea Momoitio, subdirectora de la revista Píkara, Periodista que cuenta con un máster en estudios feministas y de género.

Andrea, cuando hablamos de violencia de género, normalmente pensamos en maltrato físico y/o psicológico en el ámbito doméstico pero, ¿realmente se reduce a esto la violencia hacia la mujer? ¿Qué es la violencia simbólica?

Obviamente, no. YoVisto de Naranja porque para mí el mundo, personalmente, hablo de ‘violencias patriarcales’, que es el único término que siento que recoge todas las violencias que sufrimos. Al hablar de violencia de género, al menos en el imaginario social, y sobre todo desde la aprobación en España de la Ley Integral, tendemos a pensar en la violencia ejercida por el hombre dentro de una pareja heterosexual. En ese concepto, quedan fuera otras muchas violencias: las que sufrimos las lesbianas, las que sufren las prostitutas o las que se ejercen contra los trans, por ejemplo. Además, todas estas violencias pueden darse de maneras muy diferentes y en diferentes grados.

Violencia simbólica es cosificar el cuerpo de las mujeres reduciéndonos sólo a carne o la invisibilidad de las lesbianas.

Desde el equipo intheMOVE tenemos la sensación de que los roles de género perviven en nuestros adolescentes incluso con mayor fuerza que en etapas anteriores, ¿Estamos viviendo un retroceso en materia de igualdad, seguimos igual que siempre o por el contrario hemos avanzado?

Yo no creo que hayamos avanzado demasiado, pero tampoco estoy segura de que se esté dando un retroceso. Es cierto que el ‘falso espejismo de la igualdad’, concepto que utilizamos para hacer evidente que la igualdad entre hombres y mujeres se ha dado más en el ámbito teórico que en el práctico, nos ha hecho mucho daño. Las adolescentes, pero también las más jóvenes, nacemos en un mundo en el que nos dicen que la igualdad está ya lograda, pero en el que vemos que eso no es cierto. Crecemos creyendo que somos iguales que nuestros compañeros, pero todas, al menos alguna vez, hemos sentido que no es así, que no tenemos los mismos derechos y libertades que ellos, que nuestra vida está más limitada y planeada.

Lo que sí que han cambiado son las formas. Por ejemplo, con Internet no sufrimos violencias diferentes, sino que las recibimos a través de la red. El mundo no ha cambiado tanto, lo que ha cambiado es su representación.

Últimamente hemos escuchado voces antifeministas de la mano de algunas mujeres ¿Por qué creéis que es necesario un medio de comunicación como vuestra revista centrado en la perspectiva feminista?

Nosotras lanzamos Pikara Magazine porque creemos que si el periodismo no tiene perspectiva de género no es buen periodismo. No se puede hacer un buen análisis de la realidad, un análisis honesto, si no tenemos en cuenta a la mitad de la población, si no hacemos evidente que las mujeres, en todo el mundo, seguimos relegadas a, en el mejor de los casos, ser ciudadanas de segunda. Muchas lectoras nos cuentan que Pikara les ha servido para darse cuenta de que no son las únicas que sufren los efectos devastadores del patriarcado. La revista sirve para que nos reconozcamos y, de alguna manera, para hacer frente un sistema que no nos gusta. Desde luego, hemos logrado cosas que ni imaginábamos.

Hoy se cumplen 15 años que la ONU declaró oficialmente esta fecha como el día internacional contra la violencia hacia la mujer, ¿creéis que estas iniciativas institucionales surten efecto? ¿Qué opinión os merece la Ley de Igualdad Española?

Sí, claro que surten efecto. Las instituciones tienen que garantizar un marco de igualdad y, de momento, eso sólo es posible a golpe de decreto. Es cierto que no es suficiente, que queda mucho camino por delante, y que, por muchas leyes que tengamos, si no conseguimos un cambio real en las bases de las sociedad, no sirven para nada. Pero sí, son muy necesarias.

¿Qué entendéis vosotras por Responsabilidad Social? ¿Existe relación entre la Responsabilidad Social de las organizaciones (empresas, ONG’s, Gobierno, Fundaciones, Asociaciones…etc) y la Igualdad entre mujeres y hombres?

Entiendo la responsabilidad social como una respuesta de, sobre todo las empresas, ante el impacto que generan en la sociedad. “Vale. Yo estoy haciendo mal esto, pero ¿qué puedo hacer en contraposición?”. Claro que tiene que ver con la igualdad entre hombres y mujeres, pero a mi no me sirve que una gran empresa aporte dinero a una asociación de mujeres, por ejemplo, si luego no tienen en cuenta la equidad de género en su estructura. En muchos casos, la responsabilidad social es un lavado de conciencia, que no sirve si no hay un cambio real.

¿Cuál es, desde vuestra perspectiva, el mayor reto al que se enfrenta la mujer española en el mundo laboral? ¿Son los planes de conciliación medidas efectivas para la inclusión de la mujer en el terreno profesional? ¿Qué acciones creéis que pueden desarrollar las organizaciones para luchar contra las desigualdades entre mujeres y hombres?

Las mujeres españolas tenemos muchos retos por delante, igual que todas. Seguimos viviendo y resistiendo en un mundo en el que, como ya he dicho más arriba, somos, en el mejor de los casos, ciudadanas de segunda. En el terreno laboral, igual que en cualquier ámbito de nuestras vidas, nos queda mucho por pelear. Hagamos lo que hagamos, las mujeres estamos expuestas a ser juzgadas. Si decides coger un permiso de maternidad –que no baja porque no es una enfermedad- significa que no estás del todo volcada en tu carrera. Si decides incorporarte al trabajo poco después de haber sido madre te conviertes en una mala mujer, que no se preocupa lo suficiente por su familia. Nos ven como elementos imprescindibles, cambiables por otro.

A mí me, los permiso de paternidad y maternidad obligatorios, me parecen una muy buena opción para intentar ir cambiando esto, pero insisto, el trabajo es de la bases. Tenemos que cambiar las bases; acabar con los roles de género establecidos porque son una cárcel.

 Completad la siguiente frase: Vestimos de naranja porque estamos hartas de un sistema heteropatriarcal que nos oprime a diario.

Muchas gracias Andrea y Pikara Magazine!

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